06 julio 2026
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¿Qué es el pasivo corriente? Diferencias con el pasivo no corriente

El pasivo corriente muestra las obligaciones que la empresa debe afrontar en el corto plazo, una información clave para entender su equilibrio financiero.

Mario Cantalapiedra - Economista

 

Cuando hablamos de pasivo nos referimos a las obligaciones que una empresa contrae con terceros para financiar su actividad. Según su plazo de devolución se distinguen dos grandes bloques: pasivo corriente (obligaciones a corto plazo) y pasivo no corriente (obligaciones a largo plazo). Las empresas combinan estos recursos ajenos con los propios —capital y reservas— para atender su actividad diaria y sus inversiones.
 

¿Qué es el pasivo corriente?

La normativa contable define el pasivo corriente como “las obligaciones vinculadas al ciclo normal de explotación, así como las obligaciones cuyo vencimiento o extinción se espera que se produzca en el corto plazo, es decir, en el plazo máximo de un año, contado a partir de la fecha de cierre del ejercicio”. 

El ciclo normal de explotación es el periodo de tiempo que transcurre desde la adquisición de los activos que se incorporan al proceso productivo hasta la conversión de los productos en efectivo o equivalentes. Cuando dicho ciclo no puede identificarse con claridad, la normativa asume que su duración es de un año. Por su parte, las obligaciones con vencimiento superior a un año se registran en el pasivo no corriente.


¿Qué partidas forman parte del pasivo corriente?

El pasivo corriente incluye, entre otras las siguientes partidas: proveedores y acreedores comerciales, deudas a corto plazo con entidades de crédito, impuestos y cotizaciones sociales a pagar, remuneraciones y obligaciones con los trabajadores y provisiones corrientes por riesgos y gastos esperados a corto plazo.


Características principales del pasivo corriente

Entre las características principales del pasivo corriente destacan las siguientes:

  • Vencimiento a corto plazo. Incluye obligaciones cuya liquidación se espera que se produzca en el plazo máximo de un año o dentro del ciclo normal de explotación.
  • Vinculación con la operativa diaria. Incluye partidas derivadas de la actividad habitual de la empresa como son los proveedores o los salarios que se abonan a los empleados.
  • Financiación espontánea. Incluye el importe correspondiente al crédito comercial, fuente de financiación que surge de forma automática cuando se aplaza el pago a proveedores y que no precisa de negociaciones complejas como, por ejemplo, ocurre con la financiación bancaria.
  • Parte corriente de los pasivos a largo. La empresa debe reclasificar como pasivo corriente la parte de cualquier deuda a largo plazo, por ejemplo, un préstamo bancario, cuyo vencimiento se produzca en los 12 meses siguientes al cierre del ejercicio.
  • Impacto en la liquidez. Su control y gestión es clave para evitar tensiones de tesorería en la empresa.
     

Cómo se contabiliza el pasivo corriente

El pasivo corriente se reconoce cuando la empresa tiene una obligación presente que deberá pagar en el corto plazo. Se registra normalmente por su importe pendiente de pago y, si procede, se actualiza según el coste amortizado (importe que queda por pagar de la deuda ajustado por los intereses correspondientes). Además, como ya se ha comentado, la parte de cualquier deuda a largo plazo que venza en los 12 meses siguientes debe reclasificarse como pasivo corriente. En el balance se presenta agrupado en el epígrafe de pasivo corriente.


Un indicador financiero relacionado: el ratio de calidad de la deuda
 

 

Este coeficiente permite analizar la estructura del endeudamiento de la empresa, ya que muestra qué porcentaje de la deuda total vence en el corto plazo. Cuanto menor sea, mayor será el peso de la deuda a largo plazo, lo que suele indicar menor presión inmediata sobre la liquidez y una posición financiera más desahogada.
 

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