¿Qué es el pasivo corriente? Diferencias con el pasivo no corriente
El pasivo corriente muestra las obligaciones que la empresa debe afrontar en el corto plazo, una información clave para entender su equilibrio financiero.

El pasivo corriente muestra las obligaciones que la empresa debe afrontar en el corto plazo, una información clave para entender su equilibrio financiero.

Mario Cantalapiedra - Economista
Cuando hablamos de pasivo nos referimos a las obligaciones que una empresa contrae con terceros para financiar su actividad. Según su plazo de devolución se distinguen dos grandes bloques: pasivo corriente (obligaciones a corto plazo) y pasivo no corriente (obligaciones a largo plazo). Las empresas combinan estos recursos ajenos con los propios —capital y reservas— para atender su actividad diaria y sus inversiones.
La normativa contable define el pasivo corriente como “las obligaciones vinculadas al ciclo normal de explotación, así como las obligaciones cuyo vencimiento o extinción se espera que se produzca en el corto plazo, es decir, en el plazo máximo de un año, contado a partir de la fecha de cierre del ejercicio”.
El ciclo normal de explotación es el periodo de tiempo que transcurre desde la adquisición de los activos que se incorporan al proceso productivo hasta la conversión de los productos en efectivo o equivalentes. Cuando dicho ciclo no puede identificarse con claridad, la normativa asume que su duración es de un año. Por su parte, las obligaciones con vencimiento superior a un año se registran en el pasivo no corriente.
El pasivo corriente incluye, entre otras las siguientes partidas: proveedores y acreedores comerciales, deudas a corto plazo con entidades de crédito, impuestos y cotizaciones sociales a pagar, remuneraciones y obligaciones con los trabajadores y provisiones corrientes por riesgos y gastos esperados a corto plazo.
Entre las características principales del pasivo corriente destacan las siguientes:
El pasivo corriente se reconoce cuando la empresa tiene una obligación presente que deberá pagar en el corto plazo. Se registra normalmente por su importe pendiente de pago y, si procede, se actualiza según el coste amortizado (importe que queda por pagar de la deuda ajustado por los intereses correspondientes). Además, como ya se ha comentado, la parte de cualquier deuda a largo plazo que venza en los 12 meses siguientes debe reclasificarse como pasivo corriente. En el balance se presenta agrupado en el epígrafe de pasivo corriente.

Este coeficiente permite analizar la estructura del endeudamiento de la empresa, ya que muestra qué porcentaje de la deuda total vence en el corto plazo. Cuanto menor sea, mayor será el peso de la deuda a largo plazo, lo que suele indicar menor presión inmediata sobre la liquidez y una posición financiera más desahogada.