Cómo la inteligencia artificial está transformando la revisión de las liquidaciones bancarias
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta capaz de facilitar a las empresas la comprobación de sus liquidaciones bancarias.

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta capaz de facilitar a las empresas la comprobación de sus liquidaciones bancarias.

Mario Cantalapiedra - Economista
Es un hecho reconocido que los bancos cometen errores, lo cual resulta comprensible dentro de una actividad empresarial compleja que, al fin y al cabo, depende del factor humano. Aunque muchas veces las entidades atribuyen las incidencias a sus “sistemas informáticos”, conviene recordar que estos ejecutan órdenes transmitidas por personas.
Aunque no podemos evitar que los bancos cometan errores, sí es posible reducir su impacto mediante la revisión sistemática de liquidaciones y movimientos. Reclamar las diferencias detectadas no solo refuerza nuestra posición negociadora frente a la entidad en futuras operaciones, sino que además, especialmente cuando el volumen de transacciones es elevado, permite que el tiempo y los recursos destinados al control y la reclamación se vean compensados económicamente gracias a las retrocesiones y reliquidaciones obtenidas.
Es recomendable realizar la comprobación de las liquidaciones y movimientos bancarios teniendo en cuenta los tres factores siguientes:
Como en tantos otros campos, la inteligencia artificial puede ser un aliado a la hora de comprobar las liquidaciones bancarias. Grandes empresas y multinacionales la están empleando para verificar operaciones bancarias y detectar discrepancias, y existen soluciones de software de gestión que integran módulos inteligentes capaces de revisar intereses, comisiones y fechas valor, generando alertas automáticas.
Lo que todavía no se hace de forma sistemática es aplicar la IA para comprobar las liquidaciones bancarias en el entorno de las pymes. Aquí se abre un espacio de innovación donde desarrollar herramientas accesibles que permitan a las empresas de menor dimensión detectar errores en tiempo real y reclamar con mayor eficacia, equilibrando su relación con las entidades financieras.